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15.- El dojo de Haru no Akebono (Parte II)

Por BlackSheep - 19 de Octubre, 2007, 20:39, Categoría: 1.- Relatos

Hideyori percibía la conexión de su Agua con la katana de su abuelo. Sus pies descalzos se deslizaban con fluidez sobre el tatami otorgándole el tiempo necesario para estudiar a su enemigo inexistente. Todos sus sentidos se hallaban enfocados en un solo propósito, anticipar un ataque de su oponente ficticio o descubrir un punto débil en su defensa imaginaria.

La furia de Akodo se abrió paso  en su interior y descargó un golpe preciso que hubiese decapitado a su enemigo en el caso de que éste hubiera existido.

Jun asintió complacido ante la destreza de su alumno y le ordenó que detuviera la práctica.

Hideyori agradeció el frescor de la mañana que besó sus mejillas acaloradas por el ejercicio.

— ¡El Imperio reposa sobre su filo!— musitó el sensei.

El joven bushi adoptó de inmediato la primera posición de la kata que su maestro le había ordenado que realizase.

Debía adoptar las diversas posiciones del ejercicio realizando los lentos movimientos de la manera exacta. Al mismo tiempo, debía prestar atención a las lecciones de su exigente maestro sin perder la concentración en ninguna de las dos actividades, lo que incrementaba la dificultad de la práctica.

 

Tu nombre no te pertenece, te ha sido prestado...

 

Asegúrate de devolverlo sin mancha alguna…

 

Hideyori avanzó su pierna derecha dibujando un movimiento ascendente en el aire con su pluma de acero. Tomó plena consciencia de la verdadera naturaleza del guerrero.

 

Se generoso con aquellos que están por debajo de ti…

 

Ellos tienen su propio lugar, y todas las cosas en su debido lugar deben ser respetadas…

 

La espada descendió con fluidez mientras Hideyori pivotaba suavemente sobre los talones con la palma de la mano izquierda descansando en la parte roma de la hoja. Dama Sol iluminó su rostro con una leve caricia de fuego.

 

Muestra compasión hacia tus enemigos...

 

La piedad es para los débiles, la compasión es para los poderosos...

 

Mediante la compasión podrás librar a tus enemigos de la vergüenza y permitir que se reúnan honorablemente con sus ancestros…

 

La piedad en cambio, les hará desgraciados y tendrán una razón para la venganza.

 

El discípulo apoyó todo el peso sobre el pie izquierdo y extendió ambos brazos mientras alzaba la pierna derecha manteniéndola encogida. La espada devolvió el brillo del amanecer refulgiendo con la gloria de Akodo Nodotai.

 

Debes evitar la mentira, porque un auténtico samurai es la Verdad...

 

Ser astuto no es lo mismo que mentir…

 

Esto no significa que tengas que mentir, en lugar de eso puedes simplemente callar... 

 

A veces se puede decir mucho más con un silencio que con mil palabras…

 

Déjalos que inventen tu mentira y anticipa lo que harán al respecto…

 

Tú sé Verdad. Actúa según la Verdad…

 

Cuando te acusen de la mentira, tu no habrás mentido, ellos habrán construido tu mentira.

 

Hideyori adoptó con suma precisión la quinta posición mientras su maestro continuaba aleccionándole con aquel tono rítmico. El joven Akodo comprendió la importancia del guerrero en todas las cosas, su capacidad para desequilibrar el mundo.

 

Practica tus habilidades cada día…

 

La perfección es imposible porque la aptitud es infinita...

 

Ya sea con la espada, en la batalla o recitando delicada poesía, cada día que practiques serás mejor que el día anterior...

 

La Gloria no proviene de quienes te dicen que eres grande, sino de los que te consideran un verdadero maestro.

 

Hideyori trazó a la perfección los centenarios movimientos que componían la kata. Su Agua interior retenía la fuerza bruta dominada por la voluntad del bushi tornándola en un cauce de precisión a la espera de ser liberado.

 

En la batalla todo lo que importa es la victoria…

 

Las emboscadas, los ataques por sorpresa, golpear desde la retaguardia y los flancos, y todo tipo de maniobras son tan válidas como lo es la carga frontal con lanzas y arcos...

 

Guarda las exquisiteces para la corte, el campo de batalla es un lugar de muerte…

 

Descubre lo que hará que el enemigo muera y tu señor saldrá victorioso...

 

Lo demás no importa.

 

Las dos manos rodearon con firmeza y suavidad al mismo tiempo la empuñadura de la espada, que osciló mansamente primero a un lado y luego al otro manteniendo la fuerza del Agua en continuo movimiento mientras la concentración del samurai lograba que éste mantuviera la ortodoxia del ejercicio y la atención en las lecciones del sensei.

 

El deber es una montaña, la muerte es solo una pluma…

 

Morir es fácil, cualquiera puede hacerlo...

 

De hecho todo el mundo lo hace en algún momento...

 

Pero un auténtico samurai cumplirá con su deber…

 

A cualquier precio...

 

Si cumples con tu deber no puedes esperar otra cosa que traer honor y respeto para tu nombre.

 

La pulcritud de Hideyori en todos los movimientos le permitía pasar de una posición a la siguiente sin que Jun interrumpiera el ejercicio antes de la posición final. Pero el esfuerzo podía quebrar la concentración del bushi en cualquier momento y él lo sabía.

 

Las estaciones pasan, el tiempo fluye, las vidas se viven y la rueda del Karma gira...

 

Comprende esto y acepta lo que venga, nosotros no podemos cambiarlo…

 

Somos como hojas flotando en el río de la vida, debemos aceptar los rápidos y los remolinos con la misma facilidad que los cauces tranquilos…

 

Solo podremos navegar el río con humildad, valor y aceptación.

 

La fuerza de la espada era la fuerza del mundo. Guiada por una voluntad inquebrantable todo era posible. En ello residía el verdadero poder, el equilibrio de todas las cosas y un guerrero debía comprenderlo. ¡El lo comprendía!

 

No tengas miedo, lo peor que puede ocurrirte es que mueras y fracases...

 

Todos hemos muerto y fracasado antes, esa es la razón por la que todavía estamos aquí tras la reencarnación.

 

La katana de Hideyori se convirtió en un remolino ralentizado por el tempo del ejercicio que concentró durante un fugaz instante la fuerza de una gigantesca ola demoledora para desvanecerse con la suavidad de la espuma de un pequeño golpe de mar que se estrella contra el rompiente.

 

Fracaso y éxito...

 

Dos simples palabras, y la única diferencia es que luchamos por una de ellas…

 

Comprende esto y convertirás cada fracaso en un éxito.

 

Todo puede lograrse por medio de la espada. Todo. Conservar la paz y destruirla, defender el Imperio o amenazarlo. La consciencia del camino del guerrero lleva hacia donde señala la punta de su espada.

 

Comprende los puntos fuertes de tu enemigo y utilízalos contra él…

 

Esto sirve a dos propósitos; primero sabrás lo que él es capaz de hacer y te permitirá contrarrestarlo…

 

Segundo, él comprenderá que nunca podrá vencerte…

 

Jamás…

 

 Tú le habrás superado en lo que mejor hace, y él lo sabrá…

 

La mano izquierda de Hideyori se desplazó liviana sobre el Agua invisible que le rodeaba, con los dedos extendidos en un gesto relajado al tiempo que su cuerpo giraba hacia la derecha hasta quedar frente a su maestro.

 

Recuérdalo siempre...

 

Eres un León...

 

Eso significa que tienes más de mil años de tradición...

 

Es una pesada carga para aquellos que no pertenecen a nuestro clan, pero para nosotros es una fortaleza...

 

Permitimos que nos impulse, que guíe nuestros golpes...

 

En alguna parte, alguna vez, todo ha ocurrido antes y volverá a ocurrir…

 

Estudia nuestra historia y estarás preparado para todas las situaciones…

 

Hideyori había llegado al final de la kata y no solo había atendido las lecciones de su maestro, además había alcanzado la comprensión del guerrero gracias al ejercicio: todas las cosas pueden equilibrarse sobre el filo de una espada.

 

Se honorable en todas tus acciones. Serás juzgado por ello.

 

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