Mes de la Serpiente - Primavera de 1156
El castillo de Michinori se alzaba majestuoso, recortándose contra un cielo encapotado que comenzaba a abrirse y dominando la aldea desde lo alto de la colina. Había dejado de llover y los dominios de Masako daban la bienvenida a los recién llegados con un buen augurio; un arco iris que parecía nacer en el corazón mismo del shiro.
Sin embargo, en el interior de la fortaleza, la atmósfera estaba cargada con la tensión de la guerra y ya resultaban evidentes los primeros preparativos.
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